A sus 92 años, el presidente vitalicio recuerda abusos del pasado y afirma que el esfuerzo “valió la pena completamente”.
Humberto López Rochín, presidente vitalicio de Salvador Alvarado y uno de los principales impulsores del movimiento por la municipalización, recordó con emoción los años difíciles en los que —aseguró— la vida en Guamúchil estaba marcada por abusos y atropellos de las autoridades del entonces municipio de Mocorito.
Con la voz entrecortada, pero firme en sus convicciones, el también autor e historiador local evocó los momentos en que, siendo apenas un joven de 18 años, decidió alzar la voz ante lo que consideraba injusticias contra su pueblo.
Hace tantos años… ya estoy olvidadizo”, expresó sonriente. Sin embargo, al hablar de su tierra natal, la memoria se le iluminó. Nacido y criado en Guamúchil, afirmó que el amor por su gente fue el motor que lo llevó a involucrarse de lleno en la lucha social.
Nos ataban como animales y no los dejaban vivir”, relató al recordar presuntos abusos cometidos por autoridades de la época. Mencionó escenas que hoy parecen lejanas: mercancía regresada del mercado por capricho, arrestos arbitrarios y cobros injustos que, dijo, lastimaban la dignidad de las familias.
Proveniente de una familia numerosa —“la mitad del rancho eran mis parientes”, comentó—, sintió la responsabilidad de defender a los suyos. Su carácter decidido lo llevó a enfrentar momentos de alto riesgo, incluso bajo amenaza, al grado de que el Ejército llegó a resguardar su vivienda.
A la única noticia que yo tengo que hay soldados que protegieron la vida de una persona es conmigo”, expresó con profunda gratitud hacia la institución castrense. “Si no, no hubiera llegado a los 92 años”.
Hoy, al observar el desarrollo del municipio que ayudó a forjar, afirmó sin titubeos: “Valió la pena completamente”. Con orgullo, señaló que, según lo que ha leído, Guamúchil se encuentra entre los municipios con mejor calidad de vida en el estado de Sinaloa.
El reconocimiento a su trayectoria también ha quedado plasmado en acciones concretas. Autor de dos libros donde documentó paso a paso la lucha por la municipalización, López Rochín anunció que cede los derechos de sus obras al Ayuntamiento para que puedan reproducirse gratuitamente.
Es propiedad del municipio”, afirmó, al recordar que los primeros mil ejemplares fueron regalados en su totalidad, muchos distribuidos en la Casa de la Cultura.
Asimismo, el Gobierno Municipal construye un obelisco en la presa de Guamúchil donde su nombre quedará grabado, como homenaje a quienes impulsaron la creación del municipio y la consolidación de Salvador Alvarado.
Al enterarse del homenaje, su reacción fue sencilla: “¡Ay, caray, muchísimas gracias!”. Aunque reconoce que ya no puede levantarse con facilidad, asegura que su espíritu sigue siendo el mismo joven decidido que enfrentó la adversidad por amor a su pueblo.
Mi vida no valía nada comparada con todo lo que valió esta lucha”, sentenció.
A sus 92 años, Humberto López Rochín no solo es testigo de la historia: es parte viva de ella.
